Si pienso mucho lo que te quiero decir, lo olvido o me arrepiento. Esta es la primera vez que te escribo, o bueno, la primera que vas a recibir algo que yo haya escrito. No estoy acostumbrado a escribir en cuartillas, ya sabes cómo es esto, ahora todo lo hacemos en el ordenador, sin embargo, me resulta un tanto impersonal y al menos esta primera vez te escribiré así.
¿Todavía desayunas toronjas? Te recuerdo siempre con un libro en la mano, distraída de todo el mundo a tu alrededor, con el seño fruncido, vistiendo tu ropa del gimnasio, tirada en el sillón crema de la sala de estar. Ahora soy yo el que estudio letras, y casi podría jurar que tuvo algo que ver contigo. Mamá siempre decía que estaba enamorado de ti y yo sólo me sonrojaba, lo cual a esa edad es suficiente para aceptarlo. Ya sabes, el amor no sólo trata del amor en pareja.
Tía, aquella navidad en que nos presentaste a tu novio, la misma en la que te regalé una caja con chocolatitos en forma de corazón. Sentí que todo se destrozaba. El tipo era amable y pintaba inteligente. Lo recuerdo de saco de corduroy y pantalones de lona. El pelo sucio y descuidado, la barba empezándole a crecer y con unos pequeños lentes arredondeados. Siempre quise parecerme a él para que te fijaras un poco en mí. Esa noche lo único que podía imaginar era ver sus lentes volando del puñetazo que le daría por la rabia que sentía en aquel momento. Cuando todos empezaron a marcharse me puse nervioso, no quería que te fueras con él. Imaginaba que nunca te vería de vuelta. Confieso que sentí una extraña alegría cuando finalmente te vi llorando porque habías terminado esa relación.
En una de las mesas frente a mí está sentado un tipo moreno que no deja de agitar el pie. Imagino que deben ser muchas las calorías que quema en esa tarea casi inconsciente. Lee un libro que supongo es de Murakami. ¿Te gusta Murakami? Una señora en la mesa a su derecha escribe algo, sube la mirada, la fija en mí y luego regresa a sus notas. No creo que escriba sobre mí. No hay mucho que decir. Su mirada está perdida y bien podría empezar a verla con una mirada extraña que no lo notaría. El periódico menciona que Thalía tendrá un bebé. ¿Te acuerdas de ella tía? Recuerdo que a ti te gustaba. ¿Acaso no estuvo casada antes con Luis Miguel? ¿Cantaban juntos en ese grupo Timbiriche, no?
He perdido una historia. No es que la haya escrito y no la encuentre, no creo que eso pueda suceder porque las historias primero se escriben en la mente y luego se imprimen en papel. Esta historia nunca existió tía, pero sé que la perdí. No sé cómo se puede extraviar una historia sin haberla escrito, sin haberla imaginado, de cualquier modo estoy seguro de haberla perdido y para mí es una pérdida incalculable. Quizás en otra vida la encuentre.
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